Siguiendo a Jesús, pasar por el mundo haciendo el bien
La Familia Misionera JMJ, como todos los misioneros somos un grupo de personas comprometidas con el anuncio del Evangelio. Somos comunidades de vida consagrada y grupos de laicos que vivimos un mismo carisma compartiendo vida y misión.
Queremos que el amor misericordioso de Dios sea conocido, a través de nuestra presencia y cercanía.
Nuestro lema es Siguiendo a Jesucristo “pasar por el mundo haciendo el bien” 

¿Qué hacemos?

Mostrar el amor misericordioso  de Dios que hemos recibido, llevando el mensaje con el servicio y la entrega a los más necesitados, en diversas actividades apostólicas de acompañamiento y apoyo a las familias, pastoral social y evangelización.

Nuestro carisma

Reproducir la imagen de Cristo que pasó por el mundo haciendo el bien, con la misión de llevar el mensaje del Amor-Misericordia de Dios Padre-Madre.

Seguimos a Cristo abandonado en las manos del Padre, que llevó la Buena Noticia de la salvación a los más pobres y  se entrego hasta dar la vida.

Misión

Mc. 16,15 “Id al mundo entero y proclamad el evangelio”

Evangelización de la Palabra hacia las personas y pueblos donde todavía no se han establecido los valores del Reino de Dios, nos empuja a ello la Palabra de Jesús.

Mt. 25,40 “Cuanto hicisteis a uno de estos más pequeños a mí me lo hicisteis”

Anunciando el Amor de Dios y su misericordia expresado a través del servicio de amor, ante el dolor y la pobreza del ser humanos

Jn. 13,35 “En esto conocerán que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros”

Comunión de vida en fraternidad manifestada en comunidades de vida sencilla abiertas a la acogida y hospitalidad de quienes nos necesitan.

Fundadora
Dolores Domingo es nuestra fundadora carismática. Nació en 1913 en Mozota, Zaragoza (España), en una familia cristiana. Su espíritu misionero y contemplativo se forjó en la Acción Católica y su carisma brotó de la mirada atenta a los hermanos que sufren, y de la experiencia íntima del amor de Dios-Misericordia. 
Destacó en su vida por su cercanía, sencillez y compasión ante las realidades humanas, con un corazón abierto a todos vibró ante las necesidades de su tiempo, llevando a los suburbios el mensaje de Cristo. Viajó incansablemente para abrir misiones y apoyar iniciativas apostólicas.
La familia de Nazaret es el modelo que queremos vivir. En Jesús, María y José encontramos la pobreza bíblica de los ​“anawin”, los sencillos que ponen su confianza en Dios . En Nazaret aprendemos:
Con Jesús:
El misterio de una vida oculta y sencilla, a la que Jesús dedicó treinta años. Es el lugar del abandono al Padre en el anonimato de la vida cotidiana, en la sencillez del trabajo y en la vida familiar.
Con María:
La sabiduría de los humildes que, como María, guardan en el corazón el rostro, las palabras y los gestos de Jesús. Es la casa materna donde germinan los valores del Evangelio. 
Con José:
El valor del silencio, que las cosas se conocen desde el corazón y que el amor puesto al servicio, posibilita, que la obediencia de la fe y la disponibilidad humilde engendren la nueva familia de Dios.
Jesús, María y José
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